Animarse a pedir comida casera en Tres Cantos es animarse a comer sano y variado. También a aprovechar al máximo los alimentos para hacer un consumo responsable. Otra forma de lograr esto último es poniendo en práctica un término del que seguro has oído hablar en los últimos tiempos: el bath cooking.

En castellano quiere decir literalmente “cocinar por lotes”. Se trata de organizarse para cocinar los diferentes ingredientes que conformarán las comidas de la semana. Para meterse entre fogones lo mínimo posible sin renunciar a comer bien. El objetivo es aprovechar al máximo el tiempo, optimizar la tarea de cocinar, como cuando pides nuestros menús semanales. Se trata de escoger determinados momentos de la semana para cocinar lo que se consumirá en los días posteriores. La comida preparada reporta ventajas a nivel de tiempo y nutricional.

 

Ventajas del batch cooking

 

  • Ahorro de tiempo: al principio dedicaremos un poco de tiempo a pensar lo que se va a comer el resto de la semana. Una vez organizado el menú y adquiridos los ingredientes, se pueden cocinar varias cosas a la vez para ahorrar tiempo y no tener que hacerlo durante los días posteriores.
  • Ahorro de energía: al cocinar varias cosas a la vez. Por ejemplo, aprovechando el calor residual del horno.
  • Mejorar la alimentación: dedicar tiempo a pensar lo que se va a consumir permite valorar si estamos manteniendo una dieta variada y saludable. Se trata de programar el consumo de diferentes verduras, cereales integrales y fuentes de proteínas, etc. Una buena organización y realizar las ingestas adecuadas también puede ayudar a evitar el picoteo al llegar a casa y no tener nada preparado para comer o cenar.
  • Evitar el desperdicio de alimentos: el pensar, organizar y preparar las comidas y cenas de la semana, gestionando bien las cantidades, evitará que se desperdicie comida.

 

 

Pasos del batch cooking

Lo primero es fijar un día para organizar las comidas para saber cuándo comprar y cuándo cocinar, qué se va a preparar, qué conservar refrigerado o congelado, etc. Iremos adquiriendo productos frescos con la certeza de que tenemos suficientes básicos de cocina como cereales y legumbres. Esta misma planificación es la misma que te recomendamos cuando echas un vistazo a nuestra carta de platos.

Algunos productos frescos básicos:

 

  • Tomate, pepino y otras verduras para ensalada.
  • Vegetales para cocinar: brócoli, judía verde, calabacín, alcachofas, calabaza…
  • Productos farináceos: patata, boniato o pasta fresca.
  • Lácteos: leche, yogur natural o queso fresco.
  • Pescado y/o carne: fresco o ya congelado.

 

Los básicos de la cocina

 

  • Legumbres cocidas.
  • Cereales integrales (pasta, sémola, arroz).
  • Bolsas de verdura troceada congelada.
  • Vegetales u hortalizas poco perecederas: ajos, cebollas o patatas.
  • Huevos.
  • Pescado en conserva.
  • Frutos secos.
  • Especias y hierbas aromáticas.

Podemos organizar el bath cooking preparando una olla para hervir cereales o legumbres, otra para verduras al vapor y, por ejemplo, un cazo pequeño para cocer unos huevos. Podemos, además, saltear unos vegetales en la sartén, hacer otros al horno y después un pescado para aprovechar el calor. Después iremos uniendo ingredientes o dejándolos por separado para ir haciendo combinaciones a lo largo de la semana.  Por ejemplo, un tupper para huevos cocidos y otros para pasta, arroz, verduras al vapor, carne picada, etc.

 

Conservación de la comida

Echaremos mano del frigorífico a entre 4 y 8ºC. Algunas preparaciones serán  para consumir en las 48 horas siguientes o incluso 72, en el caso de legumbres o cereales cocidos o de unos vegetales salteados. Si queremos que lo cocinado dure más tiempo debemos optar por legumbres cocidas, pescados en conserva, vegetales en ensalada, etc. Podemos elaborar cantidades que nos sirvan también para las cenas, complementando con ensaladas o cremas y purés. Se trata de cocinar, a ser posible, solo un día a la semana.